TENDENCIAS

Luce Fabulosa con el Vestido Adecuado

Guía para Saber Elegir el Vestido Según la Forma del Cuerpo

¿Alguna vez has entrado a la tienda de tu diseñador favorito y te has enamorado del vestido del maniquí? No aguantas las ganas de probártelo y, hete aquí... no se ve igual en ti que en el maniquí. La verdad es que ciertos estilos de vestidos pueden hacernos ver increíbles mientras que otros no son los adecuados para la forma de nuestro cuerpo. La clave está en saber cuáles son los estilos que acentúan nuestros cuerpos. Aquí te damos una guía para elegir el mejor vestido según la forma de tu cuerpo: 

Silueta de reloj de arena:
Si eres curvilínea (tu busto y caderas están proporcionados y tu cintura es pequeña y  bien definida), prueba un vestido acinturado; el cinturón hará que la atención se fije en  tu pequeña cintura. 
 
Silueta rectangular, como de niño:
Para las mujeres con busto, caderas y cintura poco definidos, los estilos ajustados al talle y de corte clásico son una buena opción. También puedes elegir vestidos con olanes y detalles que pueden agregar una ilusión de curvas al marco de tu cuerpo. Para ocasiones formales, prueba un vestido de un solo hombro para darle un toque dramático.
 
Silueta en forma de “pera”:
Para las mujeres angostas de arriba pero con caderas y muslos pronunciados, sugerimos un vestido en línea A, sin hombros o con un escote en V. Un escote abierto atrae las miradas mientras que la línea A del vestido disimula las caderas.
 
¡El vestido que a todas favorece!
Un estilo que universalmente se ve fabuloso en todas las mujeres es un vestido clásico cruzado. Este no sólo puede ser el estilo usado por mujeres de todas las edades, su estilo sofisticado también puede ser casual o profesional. El vestido versátil puede destacar tus mejores características y minimizar los defectos que percibes en tu figura. Por último, este estilo de vestido ajustable incluso se puede usar durante el embarazo; simplemente ajusta la cintura, según sea necesario. 
 

¡Para Lucir Radiante!

5 Trucos para Fingir una Piel Radiante

Todos conocemos esta frase… ¡finge hasta que lo logres! ¡Esto es muy cierto cuando se trata de una piel radiante! Si no has podido seguir al pie de la letra tu rutina del cuidado de la piel...o si el trabajo y la familia exigen mucho de tu tiempo, llegó el momento de fingir tu resplandor. Aquí te damos algunos trucos creativos para que todo el mundo piense que todas las noches duermes 8 horas, ¡y hasta que que acabas de regresar de unas vacaciones tropicales!
 
Exfolia la piel marchita y cansada
El primer paso para una piel radiante es desprender la capa superior de células muertas en la piel que pueden hacer que tu cutis se vea marchito. Empieza con un exfoliante suave (busca uno con microesferas en lugar de uno con nueces y semillas molidas que puede resultar muy abrasivo para la piel). Después de la exfoliación, usa tus dedos para darle a tu rostro un masaje estimulante con ligeros golpecitos, empezando por la frente y hacia el cuello. Notarás que la sangre empieza a fluir dándole al tu piel color y un aspecto saludable. Una ventaja más, es que se siente rico. 

Humecta y sella la humedad
Una piel radiante significa una piel hidratada y nutrida. Empieza con unas cuantas gotas de suero hidratante; en una piel exfoliada éste se absorberá mejor. Enseguida aplica un humectante con FPS; busca uno que esté tonificado con antioxidantes como vitamina E o vitamina C, para una mayor protección contra el medio ambiente.
 
Deja que tu piel respire
Tal vez tengas la tentación de cubrir tu piel con una base pesada, en realidad, este es el momento de usar productos de cobertura ligera para perfeccionar tu piel. Prueba un humectante con color o cc crème para emparejar tu tez, seguido de un corrector cremoso bajo los ojos y en cualquier otra área que pudiera necesitar más atención.
 
Mejillas radiantes
Crea un color falso usando un rubor en crema o bronceador. La forma más fácil de aplicarlo es sonreír y con los dedos aplicar el color en los pómulos. Nuevamente, el uso de una fórmula en crema mantendrá un aspecto radiante sin resecar la piel.  
 
Ojos brillantes
Por último, no te olvides de tus ojos; unos ojos brillantes pueden parecer que están brillando desde adentro hacia afuera. Aplica iluminador a los párpados e incluso en las esquinas interiores de los ojos para abrir tu ojos e iluminar todo el rostro.

 

Baños de Belleza

Tips para un Baño de Spa en Casa

No hay nada más profundamente satisfactorio que un baño de tina para relajar el cuerpo y la mente. Un baño caliente es tan curativo y renovador que los spas de todo el mundo ofrecen sus propias versiones de ultra-cuidado del cuerpo. Desde la preparación de un entorno que realmente te aleje de todo, hasta el momento de sumergirte en el agua con la temperatura correcta, he aquí cómo los profesionales convierten un baño en casa común y corriente en un lujoso baño de spa.

Preparación
Reúne todo lo necesario antes de abrir la llave del agua, así no tendrás que salir de la tina medio enjabonada, ni salir después en busca de tu bata de baño. Coloca velas, flores, música, una bebida hidratante, productos de baño y lociones y aceites para baño. Ajusta la intensidad de la luz, apaga el teléfono y cuelga en la puerta el letrero de “No Molestar”.
 
Llena la Tina
La temperatura ideal del agua no debe ser tan caliente como tú crees. Los expertos sugieren que sea de unos cómodos 92 a 100 grados. Resulta que sumergir el dedo gordo del pie en la bañera para probar el agua no es tan eficiente como el uso de la parte interior de la muñeca. Para conseguir el efecto total del baño, deberás  permanecer en la tina por lo menos de 15 a 20 minutos. Después de eso todo depende de ti y de tu piel. Si tu piel es seca o se empieza a arrugar como una pasa, tú decides si deseas salir del baño antes.

Si la tina es pequeña, coloca toallas mojadas sobre las rodillas o pies que no se alcanzan a cubrir con agua, y deja que el calor y las burbujas hagan su trabajo más efectivamente.

Relájate Totalmente
No es raro que te sientas un poco inquieta después de entrar en la tina. Una pequeña toalla rociada con aceite esencial relajante de lavanda colocada detrás del cuello te ayudará a relajarte. Estiramientos suaves, música, respiraciones profundas, cerrar los ojos, y hasta el patito de hule de tu hijo, también te ayudarán a relajarte totalmente.

Si el clima es cálido, o te sientes incómoda en agua caliente, coloca una toalla facial en un recipiente con agua helada y refréscate la frente si es necesario, y continúa con tu relajante baño de tina.
 
Para Lucir Radiante
No te seques por completo cuando salgas del baño. La piel húmeda absorbe mejor la humedad. Y, si te puedes dar el lujo de gozar de tiempo extra, ponte una bata tibia y acogedora y descansa en un sillón antes de continuar con tu día o noche.

 

Mejora tu Salud por Dentro y por Fuera

Cómo tu Piel Puede Alertarte Acerca de los Peligros del Corazón

Si tu corazón está sano tu piel lucirá más hermosa y joven. Pero lo contrario también puede ser cierto, porque una piel con aspecto poco saludable e inflamada puede ser un indicador de posibles problemas cardíacos.
 
Dos de las condiciones que afectan la piel como eccema y soriasis, no son simplemente molestias cosméticas. La picazón, escamas y manchas rojas pueden verse mal, especialmente en la cara. Estos brotes son evidencia de un sistema inmunológico hiperactivo, y las investigaciones más recientes muestran que pudieran ser una señal de alerta de un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.
 
Eccema, también conocido como dermatitis atópica es, de las dos condiciones, la más leve y la más común. Se le vincula a una colesterol alto y una presión arterial más alta, lo cual a su vez está relacionado con un riesgo más alto de sufrir un infarto o una embolia.
 
Al igual que el eccema, la soriasis es una condición autoinmune y, de forma preocupante, indica que una persona con esta afectación corre tres veces más el riesgo de sufrir un ataque al corazón que una persona que no sufre de ellas. Las personas con soriasis presentan manchas rojizas con picazón y escamas, que en algunos casos se convierten en lesiones que engruesan la piel conocidas como placas.
 
Ambos problemas de la piel se deben a una respuesta inflamatoria hiperactiva del sistema inmunológico del cuerpo. En pocas palabras, el sistema inmunológico trata erróneamente la piel como si fuera un intruso no deseado, y lo ataca. Es la inflamación crónica en todo el cuerpo la que daña el sistema circulatorio y en última instancia perjudica el corazón.
 
Pero hay buenas noticias: Una dieta saludable para la piel, también es una dieta saludable para el corazón. Comer para reducir la inflamación y optar por un estilo de vida más saludable, puede mejorar tu salud por dentro y por fuera.
 
(Y desde luego, cada vez que tengas una erupción cutánea extraña y persistente, debes ver a un dermatólogo para obtener un diagnóstico y el tratamiento indicado, pero comer bien es una forma de ayudarse a sí mismo.)
 
Empieza por eliminar los alimentos que causan inflamación, incluyendo: 
  • grasas saturadas (mantequilla, queso, crema y carne roja)
  • alimentos fritos
  • comidas muy procesadas (como comida rápida, comidas preparadas congeladas, botanas)
  • sal
  • azúcar, jarabe de maíz alto en fructosa, edulcorantes artificiales
 
En su lugar, obtén más nutrición de alimentos enteros como:
  • frijoles
  • productos de soya (leche de soya, queso de soya)
  • cereales integrales (trigo bulgur, arroz integral, avena)
  • frutos secos (almendras, nueces de la India, nueces)
  • verduras frescas (especialmente las verdes oscuras como el brócoli, col rizada y espinacas)
  • fruta fresca (especialmente las bayas)
  • aceite de oliva
  • proteína magra (como el salmón) 
Si tienes cualquier tipo de enfermedad autoinmune, los ácidos grasos omega-3 son especialmente beneficiosos porque calman las reacciones inflamatorias. El Omega-3 es un tipo de grasa que tu cuerpo necesita, pero que no puede producir por sí mismo y debe obtenerla de los alimentos. Las mejores fuentes de alimentos son el salmón, el atún y las sardinas, pero si no te gusta el pescado o eres vegetariano, también se pueden encontrar en la soja, nueces, semillas de linaza y de chía.

 
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